21 de dic. de 2010

Fue una estocada que me hizo sentir su grueso y alargado pene ingresando por mi dilatado ano. Con su mano derecha acariciaba mi pene, mientras realizaba movimientos cadenciosos que me hacían gemir de gusto.

Es Christian, mi nuevo compañero sexual que lo conocí por el chat, luego de poner un anuncio que quería disfrutar con algún activo. Me interesó su propuesta �quiero conocerte� y como repuesta le envié varias de mis fotos al desnudo.

�No lo puedo creer como tu eres que hasta me masturbo cuando las veo en mi laptos�, me respondió con un deseo sexual desesperado de hacerme el amor, en varios de sus e-mail.

�Bueno tengo casi 30 años los cumplo en abril. Te diré que me considero caliente y muy complaciente. Me gusta hacer cosas jamás vistas experimentar y mas aun que todo fluya entre ambos�, detalló.

Me relevó que gusta de las relaciones normales sin promiscuidad. Caricias al igual que mordidas y mamadas de todo ¡que rico¡. �Hasta creo que me estoy mojando de escribir esto y ver tus fotos�, me confesó.

Lo llamé a su oficina acordamos una cita para conocernos y luego de platicar fuimos a un sitio que Christian tenía reservado. Su virilidad se notaba en su pantalón blue jean que quería romper su boxer y cremallera.

Me pidió que me sentara junto a él en el sofá y fuimos acariciando nuestros cuerpos que calentaba el mío, mientras me quitaba de a poco la ropa. Le dije que iba al baño a ducharme y me siguió, con deseos de follar mi trasero.

Se inclinó y empezó a saborear con su boca mi pene que estaba erecto. Le dije que era pasivo pero siguió lamiendo el glande y todo lo que podía disfrutar con su lengua hasta la garganta.

Luego empezamos a bañarnos juntos mientras el jabón se confundía con caricias en nuestros penes y espuma. El agua de la ducha fue más excitante y Christian me pidió que también saboreara su deliciosa verga.

Me dijo que le gustaban experiencias excitantes y nuevas luego de ser heterosexual. Yo también le confesé mi bisexualidad que es cuestionada por mi compañera sentimental. Pero el calor de nuestros cuerpos era más intenso a punto de ebullición que nos envió a la cama.

Entre sábanas y almohadas seguimos mamando nuestras vergas hasta que Christian no soportó follarme y me puso estilo perrito. Su pene parecía el mango de un látigo con ganas de castigarme con su grueso glande. De la gaveta sacó crema y una caja de condones y se ubicó un protector, mientras untaba crema alrededor de mi anillo anal que se abría a la lubricación de su dedo.

Me dijo que le gustaba mientras ingresaba de a poco su verga hasta que sentí su pieza de un solo empujón adentro, haciéndome reeditar épocas anteriores de sexo con un macho. Su ritmo sexual era para mi de satisfacción que parecía una mujer entre sus brazos, su pieza y su cuerpo.

Luego cambiamos de posiciones cada vez más locas que pasamos por sillas, sofá, el suelo, la mesa, el baño que poco nos faltó salir a la calle. En un momento me pidió que también lo follara porque le gusta también sentir pene.

�Con ese culo y estos pitos que tenemos es para hacer locuras�, me decía en el oído y entonces asumí la posición de activo, aunque no me gusta pero logré introducir mi verga en su trasero.

Cada vez me pedía más y trataba de complacerlo hasta que mi fluido seminal fluyó como un torrente represado que se detuvo abruptamente en el condón y que Christian, lo quitó para absorberlo con su boca.

Su deseo de terminar lo sentía también en su verga y luego de ubicarme boca abajo en la cama, me tiró por todos lados hasta que su semen espeso se disparó. Las horas nos quedó cortó para este primer encuentro repetido de sexo acariciado entre dos hombres que se encontraron en la Internet para hacer realidad sus fantasías reprimidas como una mujer.

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